Ramiro Enrique Mantilla Valencia

Director de Políticas Públicas Regionales de Fundación Recinatur

Ramiro Mantilla presenta estudios superiores en la Universidad de Chile (Facultad de Sociología), Universidad de Cordova (Argentina) en ingeniería Social, especialidad comunicación; Humbolt Universitat Zu Berlín (Alemanía) en planificación para la sustentabilidad y en la Academía de CC.SS  RFA Alemanía en Investigación Multidisciplinaria.

 

Actualmente es Director del centro Interpretativo MUNDO VIVO

 

 

 

                        

 

TEJIENDO MEMORIA EN COCHASQUÍ.

En Boca de los Justos

Publicación Marzo 2013

Íbamos presurosos a la reunión con  autoridades de alto rango del Estado colombiano. Una amplia concurrencia de actores sociales y seres humanos ávidos de esperanzas se dieron cita en el salón principal de La Italia, Municipio de San José del palmar, Departamento del Chocó.


El retraso prolongado por la costumbre, nos situamos en la calle frente al salón principal; bajo un sol que quemaba el alma y la gente cavilaba, conversaba bajito, saludaba con mucho afecto a los parientes, amigos, vecinos de las veredas de la jurisdicción; por mi lado estaba atento a las manifestaciones cordiales recibidas sin pensarlo; así es nuestra gente del campo: buena, fraterna, humilde, generosa. Le sugerí a Juan Manuel Cuellar, Alcalde,  que invitara a todos a tener una conversación amplia sobre los planteamientos que se harían en semejante cónclave. Aceptó de buen agrado. Satisfacción general el sabernos visibilizados en los pareceres, demandas, coincidencias de ya no dejarnos sorprender con promesas vacías. En fin, se creó un clima de apertura crítica. El encuentro con la comitiva que ingresó al salón precedido de aires marciales, funcionarios sonrientes, oficiales y soldados en inequívoco aire defensivo; periodistas agenciosos, atentísimos a  los entornos humanos. Cámaras, flashes, grabadoras, proyecciones, trípodes, libretas, lápices, los detalles de un acto preparado con mucho cuidado a punto.


Con toda solemnidad se entonaron las sagradas notas de la canción patria. “Sean todos bienvenidos a nuestro corregimiento: autoridades civiles, militares, eclesiásticas, representantes de las asociaciones, magisterio, comunidad en general” vino de una voz pausada, nítida, fruto de tantos años de hablar palabras de fe. Continuó el sacerdote; “La población del corregimiento de La Italia está constituida por una minoría indígena, indigente, dispersa, sin cabildo ni territorio dedicados a vivir de jornal diario y en muchos casos de la solidaridad de la comunidad. Los indígenas, nuestros hermanos  mayores reclaman más atención de todos nosotros y de las organizaciones que los representan.


Encontramos también aquí, una buena representación de la comunidad afrodescendiente asentada en este territorio desde siglos atrás y quienes juntamente con la población indígena constituyen el sustrato más antiguo de esta región, esquina suroriental del departamento del Chocó.


A partir de los años 50 y siguientes, oleadas de colonizadores provenientes de Antioquia, el eje cafetero, El Valle y Caquetá también comenzaron a instalarse en este territorio haciendo esta región un lugar próspero y muy apetecido para vivir y trabajar.


Como población somos una pequeña síntesis de lo que es Colombia, un país pluriétnico, pluricultural. Los hombres de la Iglesia hemos acompañado con vocación misionera a las comunidades.


Por los años noventa y siguientes, cuando el narcotráfico se desplazó del sur de Colombia hacia la costa pacifica en búsqueda de nuevas rutas de comercialización hacia centro América y otros países donde la demanda era abundante;  comenzó  el calvario de esta región.


Con la llegada del narcotráfico, con unas rutas de comercialización aseguradas y una demanda en crecimiento, El Chocó, antes tierra amable y acogedora y remanso de paz, se convirtió en campo de batalla, su población desplazada y los campesinos desalojados de sus tierras.


Con el narcotráfico llegaron también los actores armados, en muchos casos bajo la mirada permisiva del Estado en lo que a paramilitares se refiere. Abundante fue la sangre derramada y estas montañas y cordilleras en las que antes sólo se escuchaba el canto alegre del hacha, de la rula y el machete, se llenaron con lamentos y el llanto de familiares y amigos por la masacre y desaparición de muchos de sus seres queridos. Muchos de ellos se encuentran sepultados en cualquier parte de estas montañas.


Es necesario recordar que muchos de los campesinos que se acostumbraron a vivir de los cultivos ilícitos, en un comienzo fueron constreñidos, obligados a hacerlo so pena de tener que dejar la región;  situación que fue con el tiempo dando paso a toda una cultura, a una mentalidad en la población de esta parte del municipio: la mentalidad coquera. Muchos de nuestros niños recitan mejor el proceso de la coca que las tablas de multiplicar.


Para recuperar el tiempo perdido, para que la relativa paz que ahora respiramos en la región y en nuestro corregimiento se consolide necesitamos el apoyo efectivo del Estado central, de los Ministerios, del Departamento. La administración municipal, nuestro Alcalde Juan Manuel hace lo que puede y más de lo que puede con el limitado presupuesto que dispone.


La erradicación como política del Estado no la podemos rechazar, pero los campesinos y sus familias no son herbívoros, no viven del ambiente, no son cuerpos celestes, necesitan de qué vivir mientras se restablece una economía lícita y sostenible.


No enumero aquí lo que pensamos serían los elementos a tener en cuenta por parte del Estado para consolidar en la región una economía sana y reconstruir en el campesinado una nueva mentalidad, ya que los mismos campesinos y sus organizaciones tiene sus propuestas y ellos la expresaran en algún momento de la reunión.


Cuando nos anuncian estas visitas, nuestros corazones se llenan de esperanza por un futuro mejor y la presencia de ustedes aquí aviva esa esperanza, pero, cuando parten en muchos queda la sensación de que nada pasará, que todo continuará igual debido en ocasiones anteriores se nos han hecho muchas promesas que se han quedado sólo en eso; en promesas. Estamos convencidos que esta vez no se repetirá la historia.


 

Sean todo bienvenidos a ...........

Sean todos bienvenidos a nuestro corregimiento”


El silencio invadió el salón…miradas iban y venían…en los cerebros la idea de haber escuchado palabras, valientes, certeras, dignas y contundentes. Un aplauso sonoro convertido en demanda, grito de los justos. ¡De los sin voz!


Después las intervenciones, réplicas y contrarréplicas parecían que tenían eco, respuesta, aceptación. El miedo se disipó y el diálogo se manifestó pleno. Caras vemos, corazones no conocemos palpitaba en mi cráneo.


Al final en la calle, la sorpresa. Escuché la voz de una persona que me saludaba. Era el Comandante del ejército colombiano Ávila que manifestó su agradecimiento por estar acompañando a las organizaciones sociales y la mención grata que un dirigente de la asociación de cacaoteros hizo sobre la visita realizada al Ecuador a compartir saberes y conocimientos en el FEPP con las tiendas Camari, en la certificadora ambiental CD, en la estación del Iniap en Pichilingue y el lanzamiento del libro Alerta…quinto poder del Cafélibro de Quito. Le respondí diciéndole que ¿no hay? nadie más interesado que Colombia se pacifique porque históricamente somos hermanos; que haremos todos los esfuerzos para lograr instaurar un nuevo modelo productivo y de participación social de los ciudadanos de San José del Palmar. Sugerí fortalecer los encuentros con horizontalidad en todos los actores y ciudadanos para encontrar los consensos sin hegemonías ni protagonismos baratos. Un apretón de manos y la confianza que es así mismo, como estamos actuando.  


Al regreso a la cabecera municipal viajamos en un Jeep Willis de los años 60. Nos tocó agarrarnos de los brazos, los estribos, la llanta de emergencia, el piso para aguantar el traqueteo tenaz en una carretera en pésimo estado. Un niño, tres jóvenes estudiantes, dos dirigentes, un policía, dos militares, una funcionaria municipal y el ecuatoriano en el mismo carro…haciendo otra nueva historia.

 

2013. Chocó. Colombia.

 

Emiliano Colliphí.


 

NO APRENDEN DE LA CIENCIA NI DE LA HISTORIA

Alberto Maldonado S.
Periodista – Ecuador

Que tenemos que morirnos; no se ha encontrado hasta la fecha un
remedio para ese “mal” Y si nos proponemos, en lo que nos espera, es
que lleguemos a viejos y no seamos pendejos. He oído decir a mucha
gente que quiere llegar a viejo (ja) pero no ser una carga para los
familiares, en especial “las propias” y los hijos: “Ojalá Dios me dé
vida para mí mismo, para no ser una carga para los demás; que sepa
vestirme o caminar por cuenta propia. Que, sino, los propios hijos
dicen (y con razón) cuándo se morirá este viejo tal por cual y nos
deje a todos tranquilos”. ¿Tranquilos?

Algo parecido está ocurriendo con las vidas. Todos quisiéramos que
nuestros libertadores o libertadoras viviesen hasta hoy día. Pero ¿qué
ocurre? Simón Bolívar se nos fue a los 44 años. Martí se nos fue a una
edad similar, luchando por la liberación de su Cuba. Antonio José de
Sucre (nuestro libertador y Presidente de Bolivia) fue asesinado en
las selvas de Marruecos, cuando se dirigía a Bogotá; y, con seguridad,
iba a suceder a Simón Bolívar. Si por los ecuatorianos fuera,
querríamos que viva aún el célebre general Eloy Alfaro y que no haya
sido asesinado y arrastrado, por las calles de Quito; como lo fue. Así
por el estilo; ya que somos mortales y tenemos que morirnos, nos guste
 o no.

El descomunal imperio del norte quiso que Fidel se muera rápido y de
una sola vez.  Pero Fidel (Castro) sigue vivito en La Habana, después
de más de 600 intentos de asesinatos. Y ahora, no quieren esperar que
acabe de morirse Hugo Chávez, el que le ganó al “majunche” de Enrique
Capriles. Sus seguidores, venezolanos y del mundo entero, esperan que
los médicos cubanos hagan una vez más el milagro y que Chávez vuelva a
su Venezuela querida, a gobernar, que para eso fue elegido con cerca
de 9 millones de votos de sus conciudadanos y conciudadanas. Ya andan
por ahí tratando de reemplazar al ganador y sus seguidores, para lo
cual necesitan “matarle” de una vez. Si estuviese en el gran imperio
del norte, tal vez. Pero, para eso, hay Cuba y médicos cubanos.

Cuándo aprenderán que la rabia no es matando al perro rabioso. Cuándo
aprenderán de la ciencia y de la historia. Cuándo dejarán de llamarse
cristianos, romanos y católicos. Y a  no dudar, o querer la muerte del
prójimo, así sea un enemigo de la felicidad de unos pocos frente a la
infelicidad de los demás. Que ese es el “crimen” cometido por Hugo
Chávez y su partido socialista Siglo 21. No es por gusto que ahora hay
para todos y para todas las venezolanas. Igual que en Ecuador. Un
Rafael Correa, venido del suburbio de Guayaquil, va por la nueva
elección, por 4 años más a los 6 que tiene (ha superado ya algunos
records que escribieron sus antepasados, en el siglo 20) y se propone
romperlos aún más a pesar de que el principal periódico sipiano (de la
SIP-CIA) El Comercio de Quito, anticipa que este país (Ecuador) no
tolera a los que quieren perpetuarse en el poder. ¿No lo dicen, pero
yo supongo que es por no poder?

Quieren desaparecer la miseria matando “al perro” que ha osado
denunciarlos y les ha probado que están mintiendo. Quieren matar al
Chávez “ese” porque “ha descubierto” que lo que da el petróleo alcanza
para todos; antes se lo llevaban, en crudo y en cocinado, las famosas
transnacionales del petróleo y sus herederos criollos: las
oligarquías. Volvemos al Ecuador; la culpa es de Rafael Correa, que ha
descubierto que, con lo mismo más lo que están pagando los que nunca
pagaron nada al Estado, por lo menos se puede garantizar una
viabilidad aceptable, en todo el país; una programación de salud, para
todos; y una educación generalizada, para todos. ¡Que hay falencias
por el momento! Cómo no. Que indiquen el país en donde se puede
introducir todo al mismo tiempo. Siempre pongo el ejemplo: hay 2.000
planteles escolares que han sido modelados y restructurados; y por ahí
hay un plantel que  no lo ha sido porque el constructor no respondió,
por problemas diversos; o por lo que sea. Entonces, la prensa sipiana
(de la SIP-CIA) llega al plantel que no ha sido restructurado y
publica lo que puede. Ignora completamente que los 2.000 planteles han
sido remodelados. Decir lo contario es atentar contra la “sagrada
libertad de expresión” (de ellos)

Dicen que en las borracheras del “san viernes” hay un paso que sus
autores la denominan “la negación de la evidencia” Eso es en las
borracheras. Pero todos los ecuatorianos y ecuatorianas ven que no
solo las carreteras principales están bien, sino todo el país; que en
todo hay un no sé qué. ¿Que hay perjudicados?;  desde luego. Entre
otros los burócratas a quienes se les ha quitado los “premios” que
tenían, por el mero hecho de ser burócratas a tiempo completo. No
trabajaban bien, en nada o en muy poco. Como les quitaron esas
posibilidades (vivir bien, sin hacer mucho o nada) se volvieron
enemigos del régimen actual.

Vuelvo a lo mío. ¡Que tenemos que morirnos,  nos guste o no!  Eso se
da todos los días. Mientras, no podemos detener la historia. Se ha
tratado en vano de que las cosas sigan como “siempre han sido” y de
gentes que han ido a parar en la hoguera bárbara o de que han sido
ahorcados o de que han muerto de muerte natural, etc.  Pero no han
parado la historia. Por eso el título de esta lucubración. Podrá
morirse Fidel (mañana o pasado mañana o después de muchos años) pero
su obra en Cuba ha quedado. Y los que vengan no podrán disfrutar de
sus canongías sin rendirle cuentas al pueblo cubano. Podrá morirse de
cáncer el comandante Hugo Chávez pero no desaparecerán la pobreza, la
miseria (en un país rico) y otros males que ha tratado de desaparecer.
Podrán liquidar (política o físicamente) al economista Correa y no por
eso desaparecerán la miseria que encontró, la falta de trabajo, la
falta de créditos, etc. Pero la situación no mejorará en Ecuador, como
no puede mejorar en Colombia, en Panamá, en Perú, en Argentina.

Por eso, no aprenden de la ciencia y de la historia. Los pueblos
siguen en lucha y la humanidad sigue adelante. Es posible que la
muerte de algún líder de pacotilla, pare la ciencia y la historia.
Pero nada más. La historia de la humanidad está llena de estos casos.
¿Acaso no fue pasajero que haya un Hitler por ahí para que la propia
Alemania se ponga a pensar? ¿Acaso no fue pasajero un Pinochet en
Chile, para que pase a ser un país “ejemplo” en Sudamérica, que se
desmorona a cada momento? Y así por el estilo. Un escritor ecuatoriano
decía –y con mucha razón- desgraciado el pueblo cuya juventud no haga
temblar al mundo. Y así hemos cambiado. No es por gusto que la
humanidad ya no es lo que era, aunque a muchos les gustaría que no
cambie nunca.

Hace siglos que los médicos investigadores descubrieron eso que
nuestro Eugenio Santa Cruz y Espejo se adelantó en el siglo 19;
descubrió: que había unos “bichos” muy pequeños, que no eran vistos
por el ojo humano, que eran los causantes de las muertes y de las
epidemias. Hace siglos que se descubrió que no solo era cuestión de
matar al “perro rabioso” para que el mal se cure, sino que había que
acometer el mal, en su macro y micro, para encontrar una cura
definitiva. Los aficionados a la “mano de gato” son expertos en vender
lo que no necesitan mediante el escondite de sus males. Los
aficionados a “matar al perro” sienten que han solucionado un
problema, momentáneamente, pero no encuentran un bien definitivo.

Eso es lo que no aprenden, aunque la humanidad, en siglos de historia,
ha experimentado lo contrario.

Quito, enero 11 del 2013.

Declaración Pública de Investigadores Mapuches sobre Acontecimientos Recientes en la Araucanía

Fuente de Clinic (Chile)

A raíz de los hechos ocurridos en el territorio mapuche de Vilcún, quienes suscribimos esta declaración, investigadores e investigadoras mapuche, expresamos lo siguiente:

Creemos que las muertes en un conflicto son siempre lamentables. Refuerzan la intensidad de la violencia o la naturalizan como medio de abordaje de los problemas, contribuyen a la radicalización y polarización de las posiciones políticas e ideológicas o conllevan al desarrollo de actos irracionales.

 

Observamos con preocupación las señales emitidas por el gobierno, políticos y gremios empresariales y ciudadanos comunes, en cuyos juicios y opiniones aflora un racismo desde el cual se justifica la aplicación de legislaciones que vulneran los derechos humanos y legitiman e incentivan la violencia policial o paramilitar en contra de los mapuche. La convergencia que manifiestan sectores empresariales, latifundistas y el gobierno en asumir la represión como vía de tratamiento del conflicto no es otra cosa que la actualización de la violencia histórica cuyo origen se encuentra en la imposición del Estado colonial chileno en nuestro territorio mapuche.

 

No nos extrañan las similitudes de estos discursos actuales con aquellos que circularon durante la invasión militar de nuestro territorio en el siglo XIX y que sindicaban a los mapuche como “rémoras del progreso”, “hordas de barbaros” y “raza inferior”. Aunque evidentemente en nuestros días este discurso se ha adaptado a los actuales tiempos del multiculturalismo neoliberal promoviendo imágenes de mapuche buenos y mapuche malos, de acuerdo a criterios convenientes a tales concepciones.

 

La intensidad del racismo manifestada en estos días nos lleva a preocuparnos sobremanera por la seguridad de cualquier peñi o lamgen mapuche que circule en este país. En particular, nos preocupa la seguridad de aquellas comunidades en procesos de recuperación y defensa territorial, de las mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas que pueden ser agredidos por fuerzas policiales o paramilitares. No quisiéramos que esta coyuntura sea la justificación para el Estado chileno de sumar nuevas víctimas a los asesinatos contra mapuche, registrados en este largo conflicto, por eso hacemos hoy un llamado a evitar que este tipo de situaciones se produzcan en la actual coyuntura.

 

Creemos que ante el crudo escenario que está en desarrollo es importante que la sociedad chilena se manifieste por la vida de todas las personas, condene el racismo estatal, empresarial, latifundista y paramilitar. Es necesario llamar a políticos y gobierno a medir sus dichos, a pronunciarse responsablemente, a contribuir en la construcción de un clima de paz, a mostrar generosidad y voluntad política para crear espacios de entendimiento.

 

Nuestro deber como mapuche es seguir presente ya sea en opiniones y en propuestas que ayuden a sobrepasar esta crisis y no agudizarla. No queremos más muertos mapuche ni chilenos. Queremos justicia en un amplio sentido. Aspiramos a la justicia social, a sociedades justas, a sociedades que tengan formas de comprensión donde todos puedan desarrollarse como personas bajo su propia concepción cultural. Necesitamos mecanismos políticos donde los mapuche podamos ejercer los principios básicos que tienen los pueblos, respetando nuestros derechos y nuestros territorios.

 

El poder judicial debe ejercer justicia y no el revanchismo, justicia y no racismo, justicia y no castigos desproporcionados, justicia y no montajes. Queremos el esclarecimiento de los hechos, pero también la comprensión de los trasfondos históricos que subyacen a las contradicciones y los conflictos presentes. La violencia no es nunca un fenómeno gratuito, la violencia ha sido y sigue siendo, el eje articulador de las relaciones coloniales que atan a nuestro pueblo al Estado.

Valoramos todas las manifestaciones de quienes rompen los caminos del racismo, en el convencimiento que sólo la articulación, la solidaridad y el respeto entre pueblos permite el verdadero encuentro de los seres humanos.

 

Firman:

Héctor Nahuelpán Moreno, Historiador, Doctor © en Antropología.

 

Fernando Pairican, Magíster (c) en Historia de América, Universidad de Santiago de Chile.

 

Susana Huenul Colicoy, Magister en Antropología.

 

Sergio Caniuqueo Huircapan, Magíster (c) en Estudios Latinoamericanos.

 

Enrique Antileo Baeza, Magíster (c) en Estudios Latinoamericanos

 

Felipe Curivil Bravo, Educador e Investigador.

 

José Ancan, Máster en Antropología (UAB, Catalunya), Dr, (c) en Estudios Latinoamericanos, U. de Chile.

 

Pedro Cayuqueo, Periodista, Director de los diarios Azkintuwe y MapucheTimes.

 

Maribel Mora Curriao, Poeta, Doctora © en Estudios Americanos, USACH.

 

José Alejandro Marimán Quemenado, Dr. cientista político.

 

Sigrid Huenchuñir, Psicóloga, Máster en Políticas Públicas.

 

Margarita Ortiz Caripán, Periodista, Maestra (c) en Estudios Latinoamericanos UNAM.

 

Felipe Andrés Curin Gutiérrez, sociólogo.

 

Luis Cárcamo-Huechante, Profesor Asociado, Universidad de Texas en Austin, EE. UU.

 

Fresia Curihual Garrido, Periodista, Licenciada en Comunicación Social.

 

Cesar Chávez Avello, Músico, Ingeniero de Desarrollo WEB

 

José Purralef, Profesor de Historia y Doctor Ó Educación.

 

Hernán Curiñir Lincoqueo, Historiador Mapuche.

 

Karla Palma Millanao, Periodista, Estudiante de Doctorado en

 

Comunicación y Medios, Universidad de Illinois en Urbana-Champaign,E.E.U.U.

 

Luis Bertoglia Huenchullán, psicólogo e investigador de la consultora Asesorías para el Desarrollo.

 

Paula Alonqueo Boudon, Psicóloga, Doctora en Psicología.

 

José Alejandro Marimán Quemenado. Dr. Cientista Político.

 

Herson Huinca-Piutrin, Historiador, Magíster en Historia Moderna y Contemporánea, Ecole Normale Supérieure, Francia.

 

Claudio Alvarado Lincopi .Licenciado en Historia.

 

Julio Nelson Marileo Calfuqueo. Magister(c) en Educacion mencion curriculum y comunidad Educativa. Universidad de Chile.

 

Ninette Sepulveda Alecoi. Trabajadora Social. Magister Estudios Sociales y políticas latinoamericanos.

 

Carlos Contreras Painemal, Antropólogo, Universidad Libre Berlín y Universidad de Lodz

 

Andrés Cuyul Soto, Magister en Salud Pública y Doctorando en Salud Colectiva

 

Gabriela Curinao, Trabajadora Social, Universidad Humanismo Cristiano.

 

Marjorie Huaiqui Hernández. Profesora de Historia y Geografía.

 

Rodrigo Levil, Sociólogo.

 

Sergio Millaman. Miembro del Colectivo Editorial Mapuexpress.

 

Pablo Millalen Lepin, Trabajador Social, Magíster (c) Gerencia y Políticas Públicas

 

Carlos Aguilera Nahuelpi, Ingeniero Comercial, Magister (c) Gerencia y Políticas Públicas 

 

El Cacao Alimento Mundial

De las plantas y frutos más completos en nutrientes, medicinas,  vitaminas, sabores naturales y apetencia insustituible, sin duda alguna que es el Cacao.

 

Nuestro territorio ecuatoriano en su privilegiado espacio vital produce el Cacao aromático, única variedad que copa los mercados más exigentes para elaborar diversos productos alimenticios, cosméticos, extractos de pastelería, fertilizantes. Punto aparte, es el beneficio para disminuir la concentración de gases de efecto invernadero  que afecta grotescamente a nuestro planeta. Los cultivos orgánicos del Cacao incrementa la capacidad de captura de CO2 (dióxido de carbono). Se logra contrarrestar el cambio climático, la elevación de la temperatura, las alteraciones en el agua y en el ciclo hidrológico. También sirve para producir certificados de emisiones de carbono y biomasa para co-generación eléctrica.

Un grupo de personas, empresas e instituciones públicas y privadas estamos implementando un proceso integral  que denominamos MDL. El artículo 12 del Protocolo de Kioto en vigencia y vinculante para nuestro Estado como suscriptor del mismo; establece los mecanismos de flexibilidad para facilitar la reducción  y limitación de emisiones de gases de efecto invernadero que se distribuyen  en la atmósfera provocando los desajustes con desastrosas consecuencias. El producto más notable de un MDL (Modelo Desarrollo Limpio) es convertir la reducción de emisiones por cambio de fuente de energía. Es decir, dejar de utilizar  combustibles fósiles y aprovecharnos de energía renovable, utilización de biomasa y la captura de metano (bio-gas), proveniente de rellenos sanitarios, residuos porcinos, avícolas, ganaderos y tratamiento de aguas residuales. La forestación, reforestación y cuidado de bosques primarios son particulares emprendimientos inteligentes con participación directa de las colectividades para impulsar gestión concreta en beneficio del ambiente saludable para los seres humanos sin exclusiones.


Nuestro MDL con hechura propia nacional de carácter agrícola del Cacao se implementa con los mejores auspicios en Río Verde; Nuevo polo de desarrollo en la Provincia de Esmeraldas. Estamos empeñados en darle una estructura adicional al Programa estatal del deporte de alta competencia.


Pequeños productores asociados, ubicados en zonas de bosque seco tropical, húmedo tropical y húmedo pre-montano emprendemos con todas las energías nuestras plantaciones de diferentes edades. Nuestra aspiración es compartir la experiencia con otras regiones del Ecuador. Este MDL piloto asegura mantener el bosque de cacao con todos los servicios ambientales, estamos dispuestos a superar las condiciones materiales y espirituales de nuestra población de más de 100.000 familias beneficiarias.


Estimamos que un bosque de Cacao puede fijar aproximadamente 60 toneladas de CO2 anuales que serán negociados en los mercados internacionales de bonos. El cultivo se manifiesta más rentable, lo que promueve su conservación y expansión de este producto, patrimonio nacional con el sello emblemático de beneficio para la sociedad local.


Todos tenemos parte sustancial en este emprendimiento que significara abrir otros derroteros de rentabilidad económica y social para nuestros conciudadanos.

 

Ramiro E. Mantilla V.

UNP. ACTIVO11C. OIP.

 

Corporación Trapananda.

 

COSMO ANDINA

El paradigma Abya Yala. Algunas reflexiones

 Respondemos en creación y crítica; Jorge García y Ramiro Mantilla

El paradigma Abya Yala o de la vincularidad, está sustentado en una cosmovisión simbólica muy poco conocida, o como lo declaran algunos pensadores, desconocida; un desconocimiento que viene desde la misma conquista y que se mantiene hasta nuestros días; incluso lo es para los propios indígenas, quienes forman parte de esa racionalidad pero no la re-conocen, pues una cosa es el ser y otra el saber del ser.

 

La cosmovisión simbólica, que sustenta el mencionado paradigma, es plenamente vivencial, intensamente viva, en permanente construcción, se mantiene en un constante construirse y reconstruirse mediante la con-vivencialidad y ritualidad plenas; mantiene su propia forma de producción, intercambio y organización social, un corpus específico de conocimientos y técnicas comprendidas en el más amplio sentido de la palabra; tiene su propia racionalidad y axiología; así como su característica producción estética, ética (solidaridad) y elementos propios a las diversas culturas que la comparten (religión, idioma y territorio); conjunto de aspectos que en sus múltiples interrelaciones configuran este paradigma.

 

Esta racionalidad como plantea Josef Estermann tiene sus propios "mitos fundantes", diferentes desde luego al de otras racionalidades y en particular a la de occidente sostenida en el "logo centrismo". Esta racionalidad, concepto sobre el cual también hemos de debatir interculturalmente, no hace referencia a la "razón"  en específico, por ello podemos hablar de racionalidades en plural, lo estamos usando como un concepto "trans-cultural y trans-epocal", pensado como " … un cierto 'modo de concebir la realidad', una 'manera característica de interpretar la experiencia vivencial', un 'modo englobante de entender los fenómenos', un 'esquema de pensar', una 'forma de conceptualizar nuestras vivencias', un 'modelo (paradigma) de (re) presentar el mundo'" (Estermann, Filosofía Andina; 1998).

 

El paradigma Abya Yala a diferencia de otros, cuya base de generación y de organización del conocimiento es totalmente fragmentaria y mutilante, es una racionalidad fundamentalmente relacional, solidaria y vivencial; el "mito fundante" es el de la relacionalidad vivencial, de la vincularidad simbólica y no el del orden.

 

El concepto de la vincularidad simbólica, hace referencia más a la interrelacionalidad que a holismo;  a la perspectiva hologramática, en el sentido de la profunda relación entre las partes y el todo, no el todo como una nueva manera de reduccionismo.

 

Esto implica: reciprocidad, complementariedad, proporcionalidad y correspondencia. Si algo se asemeja al concepto de vincularidad en la cosmovisión occidental es el concepto de complejidad. La vincularidad se da en el marco de una cosmovisión de carácter múltiple, esto es en el seno de una unidad entendida como diversa, son los tejidos vivos que en conjunto, recíprocamente vinculados, se entretejen a sí mismos; es una percepción relacional en la cual todos los elementos están integrados, articulados, interconectados.

 

El arjé, el principio, es el vínculo, la relación que establece; el ser, el ethos es la vincularidad o, mejor aún, la vincularidad es el todo; se trata de una red de vínculos, articulaciones, relaciones, solidaridades, en un permanente en-redarse de un tejido relacional vivo, de una densidad relacional.

 

Por otro lado, este todo relacional es un todo explícito y concreto, implica diferentes formas extralógicas o, mejor, poli-lógicas diferentes (reciprocidad, complementariedad, proporcionalidad y correspondencia); el runa (ser humano), si no es vinculado, no existe, el ser es nudo de relaciones; la realidad misma es un entretejido de saberes y aconteceres interrelacionados; la vincularidad es la verdadera sustancia; todo es relación solidaria; la red de nexos y vínculos es vital.

 

La chakana, el puente cósmico articulador entre los diversos elementos de la unidad, es el vinculador, el interrelacionador de una compleja trama de interacciones entre las partes y el todo, que permite la existencia de las unas por medio de las otras; densa red de redes que se co-producen, que son co-constitutivas de la compleja trama de acontecimientos que en su conjunto definen la densidad, diversidad, textura, del paradigma Abya Yala.

 

La vincularidad se expresa en un cosmos vital, en un planeta vivo, en un runa fuertemente articulado a este ecosistema planetario vivo; muestra la perspectiva de interrelación, de solidaridad, de interconexión como principio vital.

 

El otro concepto clave de ésta racionalidad simbólica es el de runa, que hace referencia a la idea de individuo, de ser humano, de ser cósmico, de ser humano fuertemente arraigado en el tawantinsuyu. El runa, desde la racionalidad Abya Yala, como señala Estermann,  no es logo céntrico, ni grafo céntrico, su manera predilecta de ser es la ritualidad, la sensibilidad, el baile, el arte, el culto, la festividad; es transceptual.

 

El concepto de runa va más allá del de sujeto, hace referencia a la comunidad, a la humanidad, a la tierra-patria como dice Edgar Morín, al mismo cosmos vivo. El sujeto Abya Ayala es un sujeto colectivo, comunitario; el sujeto es el runa anónimo y colectivo (sin derechos de autor), con una herencia vivencial milenaria; el pensador, el sabio, el amawta, cuando habla, reflexiona, plantea, no es sino el "portavoz", el "partero" de esa colectividad.

 

El individuo como tal "no es nada" sino es en la comunidad, el sujeto vinculado es la comunidad, la "red de nexos", esa es la fuerza vital, constructora de realidad. El runa es SER - ESTAR - HACER al mismo tiempo y su vivencia tiene lugar dentro de un universo vivo, en el cual no hay nada inerte; por eso el runa habla, corazona, espiritualiza, sacraliza, vibra, con la tierra, con el sol, las plantas, los animales, la luna, las piedras, el cosmos.

 

De esta manera, el planeta vivo, la Pachamama, es el símbolo vivo de la vincularidad presente, es parte del curso de la vida, del orden natural, del cosmos vivo y bio-ético. Este símbolo vivo presenta una fuerte relación parte-todo; individuo-comunidad; comunidad-mundo; mundo-cosmos. Se trata de una racionalidad que conoce la realidad vitalmente, no "representativamente".

 

El paradigma Abya Yala observa activa y correlacionadoramente con todos los sentidos: el tacto, el olfato, el oído, el gusto, la vista; cada uno de ellos, dependiendo del momento y las circunstancias propias de cada paisaje vivo, será privilegiado sabiamente; por eso es que el runa "escucha la tierra, el paisaje, el cielo", siente la realidad; es una racionalidad emocio-afectiva (corazona), el runa piensa con el corazón y comprende a la realidad como interrelación, como tejido en conjunto y no como fragmentos a ser reificados según una cierta lógica lineal.

 

Conocer algo desde la racionalidad vinculadora, significa realizarlo celebrativamente y simbólicamente; se trata de una comprensión espacio-temporal al unísono: las categorías temporales no son pasado, presente y futuro, sino antes y después, sostenidos por un espacio fuerte en el ahora, el "poder del aquí y ahora".  Antes y después están co-presentes en un ahora, y en su conjunto o de manera individual, pueden estar arriba, aquí o abajo. El aquí y ahora es muy valorado por su fuerte vincularidad simbólica. Se plantea una noción de espacio-tiempo helicoidal, cíclico, por tanto lo que acaba da inicio a lo que comienza, se funde un antes en el futuro con un antes en el pasado. El futuro no es algo que viene y el pasado no es algo que se acumula detrás; en esa circularidad, es más bien el runa el que viene del futuro y va hacia el pasado. Lo bueno vivido (pasado) será el futuro que vendrá (mediante un pachakutic).

 

Desde esta racionalidad el tiempo-espacio es multidireccional; ñawpacha es un vocablo común para antes y después, el futuro está detrás y el pasado está delante. El pasado está presente en el tiempo actual de diferentes maneras (los antepasados siguen viviendo en la comunidad) y el después está detrás, es el paraíso perdido, la tierra sin males, y que está muy vivo. Es como si pasado, presente y futuro estuvieran muy pegaditos, muy articulados en el aquí y ahora, de ahí el poder del aquí y ahora y la posibilidad de co-habitar diversos mundos paralelos.

 

La idea de una unidad diversa, sustentada en una perspectiva múltiple, permite unas lecturas  complejas, unas interrelaciones variadas, una riqueza inagotable en la base misma del paradigma Abya Yala. Se trata de tensiones vinculares y solidarias complejas, desplegadas e implicadas de las más diversas maneras. Múltiples ciclos, análogos pero no idénticos ni antitéticos, son repeticiones cíclicas transformativas. Y que en su dinámica crían y recrean la vida permanentemente.

 

 

¿Para qué la Conducta ambiental?

El imperativo acto humano del momento, supera la condición de ser habitante, contribuyente, ciudadano, persona e individuo. La condición de género entra la encrucijada de la desaparición como especie en su totalidad.


No se trata de enlistar unas cuantas admoniciones moralistas, ni vacías expresiones de púlpito;  tampoco es el fanatismo de hijos de papito que quieran llamar la atención con pirotecnia verbalista que más saben a complejos de culpa ajena por supervivir en una sociedad cargada del más aberrante comportamiento, esclavizados de la compulsiva actitud consumista carente de reflexión y respuesta madura frente a la vida. Parecemos criaturas homogenizadas que repetimos consignas que saben a banalidad y superchería confiando en la astrología, las loterías y los golpes de buena suerte que nunca llegan; en definitiva especímenes parasitarios que no producimos. Conformamos la masa insulsa  que come y defeca.

 

Las facultades fundamentales que nos distinguen en el mundo animal y que construyen los paradigmas civilizatorios están en desuso, arcaicas, anacrónicas. Nos pasan los días, las semanas, los meses y los años.


Si miramos atentos con ojos críticos los tramos que  separan de la casa al puesto de trabajo; recorremos por un mercado de barrio;  un puesto de salud pública; el estadio de fútbol, las mecánicas, los almacenes de electrodomésticos, los parques recreativos; una iglesia con feligreses en procesión; una escuela de formación; los talleres artesanales; las tiendas de víveres; una vidriería, farmacia, bazar; carnicería, frutería, panadería, licorería; un café net; un prostíbulo camuflado, el salón de billar, la cantina bar; las ferreterías, almacenes de repuestos automotrices; un banco, intendencia, la defensoría del pueblo,  fiscalía,  control de taxis, paradas de buses; restaurantes en fila; botica, consultorios médicos, hospital, hotel, un pequeño parque …vendedores informales, griterío de choferes y controladores; pitos de policías; tubos de escape botando CO2 en grosería; la gasolinera, la llantera, vulcanizadora, mini y supermarket. Por ahí distante en compromiso la universidad.


Por la misma acera y en la vereda del frente otros sujetos históricos disímiles y con preocupaciones terrenales a cuestas. Niños presurosos llevando las tareas para el  implacable escrutinio docente; jóvenes que casi nunca sonríen atrapados por la incertidumbre; adultos con enormes responsabilidades sobre sus espaldas; ancianos que nos miran con sorpresa y lástima. Las piedras, el barro y el cemento atestigüa nuestra radiográfica contextura del día a día.

Salimos del aparente ambiente de paz que es nuestra casa; atravesamos el mundo real de los entornos vivos y nos instalamos en la rutinaria vivencia de un trabajo que nos carcome el alma; nos traga la tecnología con los celulares, las redes electrónicas, los microondas, las puertas magnéticas, las luces blanquecinas, los aromas sofisticados y por sobre todo lo material un mundo autómata, anónimo, hipócrita que hace de los seres humanos simples marionetas de la realidad concreta.


Somos campeones quejosos. Reclamamos los derechos sin ruborizarnos. Las responsabilidades sociales estás ausentes en nuestras certezas. La doble moral y el juicio de valor hecho estilete agudo. Preconizamos la libertad como baratija. Despilfarramos el tiempo. Trampeamos con la fe pública. Nos damos golpes de pecho como santurrones en los ritos. Presumimos de angelicales iconos meritísimos  para que nos homenajeen. Nos embadurnamos de halagos, adulos y prebendas. Usamos los recursos públicos para promocionar figuras de pacotilla. Vituperamos, juzgamos, condenamos, absolvemos, despreciamos, abusamos; ocupamos un lugar en el espacio sideral como lastre, semilla o suelo fértil. Somos seres humanos de carne y hueso simplemente.


¿Pesimista?  NO. Simplemente una constatación breve de las hechuras cuotidianas que nos engullen sin beneficio de inventario. Después todo fue nada.


Estamos viviendo a diario una trama que por ser dramática se vuelve oxígeno para sadomasoquistas personificados. Anulamos las capacidades de resolver problemas colectivamente con ingenio, por la conducta individualista empobrecedora.  Alimentamos inconscientes escenarios apocalípticos de los cuales medran los dueños del capital para satisfacer necesidades banales privilegiando el buen gusto de los imbéciles, confundiendo con lo estético, el arte y la perfección. Las ingentes ganancias sacralizadas por la depresión y el paraíso fácil pregonado no se cuentan en cifras, sino en reparto de los territorios sin escrúpulos carentes de ética.


Siempre quedaran cortas las iniciativas que sean simples destellos voluntaristas propias de negligentes y mercaderes de noveleras recetas que replican consignas ambientalistas sin desperdiciar la oportunidad de seguir medrando con glotonería de la biodiversidad; identidades, pueblos, culturas, especies animal y vegetal, fondo genético, recursos naturales.


El paso cierto de seres humanos consecuentes, que nos obliga el momento histórico es reconocer jurídica, política y culturalmente a la naturaleza como sujeto de derechos. El conocimiento, la producción de ciencia y tecnología para el  progreso social tienen profundas raíces ancestrales que saben que somos parte consustancial de la madre tierra.


La sociedad reclama valentía, audacia, agresividad en las acciones y ambición en las metas; los valores y los ideales se los consigue con una acción constante. La premisa a impulsar es: el que contamina, paga. Sin dilatorias ni acomodos al sistema donde funcionan las corruptelas en todos los niveles.  Basta darnos cuenta los personajes que desempeñan cargos públicos y direcciones de entidades ambientalistas emparentados con empresarios que usufructúan de la naturaleza con aforismo divino. No hay engaño: jamás desde los poderes tradicionales vendrán las políticas y correctivos que defiendan la naturaleza como bien de la humanidad.


Impulsar una gestión amplia, participativa, ciudadana donde los actores sociales  representen conglomerados productivos en todas las áreas que se manifiesten sin miedos y con propuestas que depuren los tinglados burocráticos de las entidades estatales y privadas que siguen enquistados creyéndose los pontífices de los preceptos ambientalistas, ecologistas, conservacionistas. Las conductas ambientales no es patrimonio exclusivo de académicos trasnochados, segregacionistas, elitistas. Tampoco tienen cabida, oportunistas que llegan al ejercicio de poderes locales aupados por intereses protervos de financistas de campañas electorales que después pasan factura engañando vilmente a los ciudadanos.


Las cifras y datos que arrojan las circunstancias que nos rodean son descomunales en contenido macabro. Los 10 países superdesarrollados del G10, al ritmo, estilo y condiciones de vida que tienen ahora, necesitan 20 planetas en los próximos 100 años para sostenerse en el despilfarro y banalidad que ostentan.  Las más grandes reservas de agua dulce del Chocó Manabí y la cuenca amazónica en Sudamérica están en la mira voraz de los combinados transnacionales de la minería y derivados acuíferos. Cada día se extinguen tres especies de seres vivos en el planeta. La superpoblación mundial es una bomba de tiempo que alienta guerras de destrucción masiva para superar crisis imperiales. La contaminación de las aguas, atmósfera y ruido cada vez nos embrutece sin límites. El tráfico de venta de patentes sobre semillas y especies vegetales genera  poder y ganancias. El mercado macabro de armamento produce cuantiosas utilidades.  Los pretextos de “intervención humanitaria” oculta verdaderos intereses  de apropiación de reservas energéticas. Los desastres naturales por el calentamiento global y la afectación de las placas teutónicas provocan dolor y muerte en amplios sectores de las sociedades de toda condición. Los manejos financieros, contables del gran capital no puede resistir un sinceramiento de sus registros so pena de un descalabro en los mercados y balanzas de pagos, comerciales y bolsas de valores.


Nos están acostumbrando al terrorismo mediático como alimento espiritual insustituible. El farandulismo sazonado con la judialización de la política es la comidilla infaltable en la mesa incluido el desayuno informativo. Las cadenas emitidas desde el poder gubernamental para convencernos que estamos en la patria de todos; Suena etéreo y pueril.  Lo rutinario recoge las migajas de la inteligencia emocional y somete cualquier posibilidad de innovación que rompa los moldes de los inmóviles. Los dueños de los medios de incomunicación nos ponen y quitan la agenda según sus cálculos mercantiles y domesticación para desideologizar a los ciudadanos. Los reencauchados pontífices, desvergonzados nos pintan sofismas que algún momento impresionan y someten la masa y el lumpen. La revancha de los dirigentes fracasados se manifiesta junto a los sicarios y asalariados que fungen de periodistas independientes con las prácticas carroñeras de la presencia como verdad absoluta, el rumor, la chabacanería y lenguaje de albañal en una farra vampiresca  donde el crápula dirige la orquesta.


El hacer conciencia del germen, causalidad, manejo, efectos y consecuencias de las otras conductas humanas es un gran paso para empezar a cambiar radicalmente las cosas. El identificar los intereses que representamos y los valores que perseguimos es avanzar decididos a encontrar nuestro destino que obligatoriamente se lo construye en solidaridad. El conocer, entender, interpretar y transformar la realidad desde lo coyuntural, estructural en el ser y deber ser pone aprueba nuestras más elevadas aspiraciones de vida que le da contenido y sentido a la existencia.  Las necesarias e intransferibles opciones a esta altura del camino son contundentes e indiscutibles.


De las duras y las maduras; tenemos un horizonte cargado de esperanza. Es la hora inaplazable de profundizar las reflexiones consensuadas y las acciones concertadas. Los retos de la humanidad para producir alimentos, energía renovable, mecanismos de desarrollo limpio ponen en movimiento el enorme dispositivo de conductas ambientales de seres humanos éticos en la extensión del concepto. La coherencia entre los decires y haceres son imperativos sin pretextos. Les invito ser parte de la minoría consecuente que nos jugamos la existencia por pensar y actuar contra corriente. De lo que estoy plenamente convencido, es que siempre vamos en la vanguardia los idealistas a los pragmáticos. Nuevamente estamos a prueba: ¿somos o no somos?


Favor,  respuestas concretas. Sin excusas de ineptos.

 

Ramiro E. Mantilla V.

UNP-C11-ACTIVO. OIP.

Sociólogo y Comunicador social.

Cátedra de periodismo de opinión ECOMS

 

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    marcelo de la rosa (miércoles, 15 agosto 2012 11:42)

    Saludos Amigo Ramiro desde el extremo Sur de América.

  • #2

    rolando lomas (jueves, 08 noviembre 2012 07:08)

    siempre atentos a lo que hace tu universidad....apoyamos las inicitivas andinas comunitarias de nuestros pueblos y que mejor a traves de la educación...adelante compañero

       www.recinatur.jimdo.com
www.recinatur.jimdo.com

Universidad de Evora